4/01/08

A Esmorga en Francés

GALICIA

RAMÓN CHAO

A esmorga’ en francés

RAMÓN CHAO 02/01/2008

Bueno, al fin ya está: acaba de salir el primer libro de novelas gallegas traducidas al francés de la colección Finisterre que edita Terre de Brume, de Rennes.

Dirigimos esta empresa editorial Ignacio Ramonet y un servidor, pero ambos somos simples testaferros de un equipo informal que trabajó en el proyecto durante dos años, desde que Fátima Rodríguez, profesora de Toulouse y poeta en lengua gallega, nos sometiera la idea surgida en un encuentro literario de los que organiza cada dos años la Casa de Galicia de Toulouse con el Instituto Cervantes. No en vano esta Casa de Galicia, dirigida por María López Muradás, ourensana tenaz, de Terra de Montes, al frente de un equipo mayoritariamente femenino, es la primera en su género que basa su existencia en la difusión de la cultura gallega en el país de acogida, a través de iniciativas variopintas: autoedición y coedición, coloquios, exposiciones, veladas literarias bien surtidas, en fin, el demonio y la mona, expresión cubana muy empleada por mi abueliña.

Entonces solicitamos ayuda a la Consellería de Cultura de la Xunta, cuyo director Luis Bará fue el verdadero propulsor material del proyecto, llevando a buen puerto lo que de otro modo se hubiera quedado en una mera conversación mundana. Incorporamos a las editoriales do Castro, Galaxia (Víctor Freixanes cedió los derechos de A esmorga), y Xerais. Formamos un consejo de redacción con los profesores Enrique Lister, Loic Fravalo, X. A. Pérez Bouza, Enrique Fraga, Géraldine Maynadier, la propia Fátima, escritores como Xosé Neira Vilas, Laurine Rousselet, Michèle Gazier, Michel del Castillo y Francisco Fernández Naval, todos bajo la férula de Ignacio y mía.

La novela con la que iniciamos la colección es A esmorga, de Eduardo Blanco Amor, y otras narrativas han de seguir si no nos paran: Memorias de un neno labrego de Xosé Neira Vilas, Dos arquivos do trasno de Rafael Dieste, Merlín e familia, de Álvaro Cunqueiro, y ya iremos viendo, a razón de dos por año, si todo sigue bien.

Hay que destacar la calidad de la impresión, del diseño de la portada y sobre todo de la traducción, que firma Vincent Ozanam, violonchelista y traductor virtuoso, uno de los mejores conocedores de la cultura gallega que pueda haber en este país. Él, por ejemplo, enriqueció el fondo documental gallego del hispanismo francés, agrupado en el CADIST de la universidad de Toulouse, en colaboración con la Bibliothèque Nationale de Francia. Humilde y riguroso, solicitó los consejos inestimables de escritores y lingüistas gallegos como Xabier Cordal o Francisco Fernández Rei, con lo que el trabajo ha sido realmente colectivo y multipolar (Galicia-Toulouse-Nantes), ampliando el convencional Arco Atlántico hacia el Mediodía francés. Los presidentes no tuvimos más que aprobar cum laude un texto en el que la sintaxis del gallego está sabiamente traspasada al francés, lo cual, en sí, es una proeza literaria.

Con esta larga enumeración creo que he dado « a César lo que es de César y a Pluto lo que es de Pluto », como dijera el infausto Cantinflas, y ojalá que entre todos, y más que se unan, podamos constituir una colección que ninguna literatura peninsular posee en Francia.