7/12/09

Arrasador

Arrasador
Manu Chao y su banda Radio Bemba brindaron un concierto antológico, ante más de 6 mil personas, en el Ruca Che.
Por VERÓNICA VITA




Neuquén > El grito de « Qué pasó Neuquén! » en la voz de Manu Chao se convertiría en el preanuncio de que, la noche del sábado, el estadio Ruca Che sería testigo de un encuentro que ya se reservó un lugar antológico en la historia de la escena patagónica. La frialdad de las cifras (tres horas de show, una lista que promedió los 30 temas y más de 6 mil personas que desbordaron el estadio como nunca) no basta para describir el calor (tanto humano como emocional) y el fervor popular que marcaron el ritmo de una verdadera fiesta que, por momentos, parecía que nunca iba a encontrar su punto final.

Sin duda, la conjunción del ex Mano Negra con su banda Radio Bemba -infalibles a la hora de arengar y sostener un pogo permanente- logra desatar un aluvión musical de una energía tan arrasadora, que sacude hasta a los más reticentes. Prueba de esto fue el clima que se vivió en un campo devenido en una auténtica marea humana, que no mermó su movimiento siquiera un instante a lo largo de las tres horas que duró el primer « ritual » de Manu Chao en Neuquén.

La enorme expectativa que antecedió el desembarco escénico del artista vasco-francés se palpitaba desde el ingreso al estadio del Oeste, donde los fanáticos se contaban por miles y otros tantos que se quedaron afuera dispuestos a pagar lo que fuera por una entrada. El retraso de una hora en el comienzo del recital no opacó en absoluto la fiesta, que se desataría a fuerza de un listado contundente de temas que incluyó « El hoyo », « Clandestino », « Radio Bemba », « La primavera », « Desaparecido », « Bienvenida a Tijuana », « Me gustas tú », « Mala vida », « Me llaman calle », « La vida tómbola » y « Se fuerza la máquina », repertorio que ya forma parte estable de conciertos de Manu Chao y que revive su último disco en vivo, « Baionarena ».

El compromiso social e ideológico que ha enarbolado el artista a lo largo de su carrera también encontró eco en la ciudad. La Asamblea de Vecinos Autoconvocados en contra de la explotación minera Campana Mahuida, representantes del pueblo mapuche, los obreros de Fasinpat y el recuerdo de Carlos Fuentealba fueron algunas de las luchas que se reunieron en escena y pudieron dar voz a sus reclamos. Del ámbito musical, el único invitado fue el cantautor español Tonino Carotone, quien pasó por el escenario sobre el final de la noche con su tema «Me cago en el amor».

Más allá del incuestionable protagonismo de Manu Chao, la dupla que se llevó todas las miradas y los aplausos fue la integrada por el bajista Gambeat y el guitarrista Madjid Fahem, que conquistó al público a fuerza de su talento y energía inagotables. El otro gran protagonista -como sucede en cada velada que tiene al ex Mano Negra como anfitrión- fue el público. Su « uoioioio » se convirtió en un coro casi permanente que vistió varios de los temas de banda, y su pogo inagotable fue el que marcó el verdadero ritmo de la noche.

Después de varias « falsas despedidas », que redundaron en el regreso casi inmediato de los músicos que parecían no poder contener sus ansias de continuar guiados por el pedido popular (con su « Manu no se va, Manu no se va »), las luces del Ruca Che se encendieron y marcaron el tiempo del adiós. Pero en el aire quedó flotando la promesa de « siempre volver » que el artista repitió a lo largo de la noche (con golpes al pecho y a la cabeza incluidos) y, como es de esperar, seguramente pronto cumplirá.