6/07/09

Bomba mestiza en Mataró, Bcn.

Manu Chao, bomba mestiza en Mataró
  1. El ex-Mano Negra resurgió en Cruïlla de Cultures con un recital largo e inflamado ante 10.000 personas

Manu Chao, exultante, el sábado en Mataró. Foto: ANNA MAS

Manu Chao, exultante, el sábado en Mataró. Foto: ANNA MAS

JORDI BIANCIOTTO

BARCELONA

Manu Chao ha estado semidesaparecido en los escenarios catalanes durante los últimos tres años, pero le ha bastado chasquear los dedos para que los fans salieran de su escondrijos y cerraran filas, colapsando un espacio que no es precisamente una cava de jazz, como el Espai Arquera, de Mataró. Entradas agotadas desde el jueves y unas 10.000 personas concentradas en el nuevo recinto del festival Cruïlla de Cultures. Y podrían haber sido bastantes más: en el acceso abundaban los buscadores de entradas, que tuvieron que conformarse con oír el concierto detrás de las tapias.

Chao, ese artista que nunca ha actuado en el Palau Sant Jordi ni en el Auditori, pero sí en un buen número de descampados metropolitanos y naves industriales, mantiene su aura de icono de cierta cultura alternativa altermundializadora. Sus últimos discos no han igualado la inspiración de su debut solista, Clandestino (1998), pero sabe trabajarse a sus fans con conciertos agotadores en los que ritmos, canciones y consignas se funden en una carga explosiva sin matices ni protocolos. Una bomba de reggae, ska, brotes hardcore e inyecciones latinas tras la cual el recinto del concierto queda convertido en un bonito solar.

En Mataró fueron dos horas y 20 minutos de razzia mestiza rabiosa, más punk que otras veces. Una pelota de sonido alterado y crispado, consumida a placer por la concurrencia y asentada en la impetuosa Radio Bemba.

TÚRMIX IMPLACABLE / Desde el principio, Chao fundió canciones de todas sus épocas, como Peligro, de Mano Negra, y El hoyo, de su último disco, La radiolina. Parece que, para él, la elección del repertorio es secundaria; lo primordial es la tensión escénica, que logra sin obsesionarse con la selección de material. Puede permitirse prescindir de éxitos (no sonó Me gustas tú, aunque sí La primavera), deformar canciones e improvisar homenajes, como ese guiño a Gato Pérez con Se fuerza la máquina.

Hubo revisiones pasadas de revoluciones de Welcome to Tijuana, Clandestino, Desaparecido, Rumba de Barcelona… El asalto sin piedad a un señor tango (Volver), mordiscos de rock arábigo (Sidi H’Bibi) y una Mala vida a tumba abierta.

Y como guinda, Fermín Muguruza, amigo del alma, en Dub manifest y el clásico Sarri, sarri, de Kortatu, escrito en honor al escritor (y evadido preso etarra en 1985) Joseba Sarrionandia. Manu Chao es hombre de tradiciones familiares.