26/02/10

El criterio de la objetividad en el periodismo

El criterio de la objetividad en el periodismo

El criterio de la objetividad en el periodismo ha servido para las mejores causas y también se ha manipulado para las peores.

Jorge Ricardo Mazetti, periodista revolucionario argentino quien fundó hace 50 años en La Habana la agencia latinoamericana de noticias Prensa Latina y fue su primer director general, definió la pauta que al respecto seguiría la agencia como « objetiva, pero no imparcial ».

En un artículo del experimentado periodista estadounidense Chris Hedges titulado « The Creed of Objectivity Killed the News » (El credo de la objetividad mató a las noticias), que denuncia aspectos interesantes acerca de la forma en que se manipulan los principios de la libertad de opinión y de prensa en Estados Unidos, se pueden apreciar algunos peligros a los que conduce el error de confundir ambos términos.

Advierte Hedges en este trabajo recién aparecido en el portal « Truth Dig » que el credo de la objetividad y el balance, formulado a inicios del siglo XIX por los propietarios de periódicos para lograr mayores ingresos de los anunciantes, ha acabado por desarmar y paralizar a la prensa.

Este credo de objetividad se hace conveniente y provechoso como medio para evitar verdades desagradables o enojosas a las estructuras de poder de las que dependen los medios noticiosos para acceder a la información… y a las ganancias. Transforma a los reporteros en simples observadores neutrales, proscribe la empatía, la pasión y la demanda de justicia por parte de los periodistas. Se les permite observar, pero no sentir o hablar con voz propia. Se les exige actuar como « profesionales » y considerarse a sí mismos desapasionados y desinteresados científicos sociales.

« Tan exaltada imparcialidad fortalece el papel de las exangües jerarquías burocráticas que son la enfermedad del periodismo estadounidense », dice Hedges.

« La sola noción de que, para reportar un acontecimiento dado, todo lo que uno debe hacer es reportar lo que digan ambos bandos y con ello ha hecho usted un buen trabajo de periodismo objetivo, debilita la prensa », ha escrito el finado columnista Molly Ivins, citado por Hedges. « La objetividad no existe, y la verdad -esa pequeña cabrona resbalosa- tiene el raro hábito de situarse siempre en un lado o en el otro, muy raramente se sitúa claramente a mitad de camino entre dos puntos de vista opuestos ».

Afirma Hedges que esto ocurre porque la mayor parte de las tramas no tiene dos lados, sino 17 o más, y también porque no tiene sentido, para el lector que se cite a una parte llamándola « gato » y a la otra diciéndole « perro », cuando en verdad lo que hace crujir el monte es un « elefante ».

Dice el trabajo que muchos lectores, oyentes y televidentes acuden a la ultraconservadora cadena Fox News sólo porque es la única que dice algo diferente de los demás órganos de la prensa corporativa. Esta abyecta falla moral deja relegados y sin voz a un creciente número de estadounidenses. El alza de una despiadada oligarquía sitúa a la prensa tradicional en el lado equivocado de una creciente división clasista.

« El elitismo, el descrédito y la falta de credibilidad de la prensa -y hablo del número menguante de órganos que tratan de reportar noticias- son el resultado directo de esta sostenida y deliberada desintegración del corazón moral de los medios », escribe Hedges.

« Yo he escrito, como muchos otros reporteros, cientos de artículos noticiosos y conozco que los reporteros comienzan con una colección de datos, declaraciones, posiciones y anécdotas, y luego eligen aquellas que crean el « balance » requerido por las normas del periodismo diario. Mientras más se acomode la información a las versiones oficiales – las de Wall Street, el Congreso, la Casa Blanca o el Departamento de Estado- más probabilidades de difusión tendrá la noticia ».

El periodista cita varios ejemplos de las exigencias que establece el control oficial de la prensa en los Estados Unidos:

-Si se menciona a un palestino furioso porque su tierra le ha sido ocupada por un colono israelí, hay que balancear señalando que Israel necesita proteger su seguridad y hablar de la guerra contra el terror.

-Si se acusa a Estados Unidos de « torturas », hay que decir « abusos ».

-Si se manifiesta que Iraq se ha convertido en un infierno para su pueblo tras la ocupación, hay que recordar lo malo que era Saddam.

-Si un dictador cualquiera nos apoya hay que llamarlo « hombre fuerte ». Si es nuestro enemigo debe llamársele « tirano » o « miembro del eje del mal » y, por sobre todo, « terrorista ».

-Y si las instituciones encargadas de nuestra protección abusan del poder, debemos recordar a los lectores, oyentes y televidentes que se vive en una era peligrosa en la que así debe ser la lucha por destruir a nuestros enemigos.

Según Hedges, cuando el reportaje depende del nivel de acceso a la fuente que el periodista pueda lograr, es muy difícil desafiar a quienes lo conceden o lo niegan. Es esa la razón por la que gran parte de los reporteros de prensa en Washington han devenido en cortesanos. La necesidad de ser incluidos en las listas de los autorizados a estar en las conferencias de prensa y de lograr entrevistas con funcionarios del gobierno y de los negocios, así como la posibilidad de conocer sobre filtraciones de información y obtener rápido acceso a los documentos oficiales, acaban con la autonomía periodística en Estados Unidos.