29/03/09

En Apoyo a Manu Chao – Mx

En apoyo a Manu Chao

Expresamos nuestro apoyo total y solidaridad con el músico Manu Chao, ciudadano del mundo, y rechazamos que el gobierno federal -mediante el uso discrecional de la ley-, pretenda coartar la libertad de expresión y los derechos civiles.

José Cruz, Manuel Pérez Rocha, Rafael Catana, Fausto Arellín, Chucho y Lalo Tex (Tex Tex), Sergio García, Jorge Pantoja, Julia Camargo, Liber Terán Gómez, René González, Frente Social por la Igualdad, Jacobo Venegas (consejero estudiantil UACM), Antonio Lozada (consejero estudiantil IPN), Gabriel Castellanos (consejero UAM), Emiliano Álvarez, Jorge Vidal, Marco García, Jorge Mendoza, Tania López Montes de Oca, Alberto Arista, Froylán Yescas, Colectivo Ceiba, Cultura, Trabajo y Democracia A. C., Colectivo Zinnombre, Colectivo Votan-Zapata, Colectivo Aiwey y 66 firmas más. Adhiérete: http://frentesocialporlaigualdad.blospot.com/

A los mexicanos no podrán callarnos ni expulsarnos

El sistema siempre buscará someter a los inconformes y premiar a sus acólitos; ese es el significado de la suspensión del concierto de Manu Chao y la absolución a Luis Echeverría.

Quedará para la historia que Atenco, Aguas Blancas, el 10 de junio, el 2 de octubre, el 2 de julio de 2006, son crímenes de Estado.

A Manu Chao lo pueden expulsar del país, pero no podrán callarlo; a millones de mexicanos que pensamos que los hechos arriba citados son crímenes de Estado ni nos pueden callar ni nos pueden expulsar de México.

José Luis Hernández Díaz

Astillero

Manu Chao

Derecha tuerta

Hillary, Aznar, Solá

Julio Hernández López

Foto

PIDE POR EU. Hillary Clinton, jefa de la diplomacia estadunidense, escucha a monseñor Diego Monroy, rector de la Basílica de Guadalupe, que explica a la funcionaria el milagro marianoFoto Marco Peláez

L

os gringos se meten hasta la cocina en México e intervienen en el diseño de la política interna mediante declaraciones como las que en un par de días repartió alegremente la secretaria Clinton y como las que un día hacen y otro deshacen algunos funcionarios de la administración Obama, pero el encargado de la secretaría de gobernación, Fernando Gómez Mont, monta en patriotera investigación contra Manu Chao, el cantante que, de visita en México, ha dicho que en San Salvador Atenco hubo terrorismo de Estado.

Ya José María Aznar vino, durante el foxismo, a exhortar a los mexicanos a votar por Felipe Calderón, y el español -ahora naturalizado mexicano- Antonio Solá dividió a los mexicanos con su frase propagandística de que López Obrador era un peligro para México, pero nada de ello resultó punible -al ex presidente español le enviaron una carta de reconvención a la embajada de España en México, cuando él ya se había ido del país- sino premiable por la derecha mexicana tuerta que nomás ve una cara de las cosas.

Manu Chao ha dicho, por lo demás, lo mismo que cualquier ciudadano que con claridad y objetividad se asome a lo sucedido en aquella población del estado de México a finales del foxismo. Hubo terrorismo de Estado y ha habido complicidad de funcionarios judiciales y del Poder Ejecutivo para mantener en la impunidad a los altos responsables de aquella represión, como serían el propio Vicente Fox, su secretario de gobernación al que algunos pretenden encaminar a los altares, Carlos Abascal, el gobernador engominado de la entidad con capital en Toluca, Enrique Peña Nieto, y funcionarios policiales de la entidad como el almirante Wilfrido Robledo (¿también habrá solicitud de aplicación del artículo 33 constitucional a Peter Gabriel, que junto a otros artistas exigirá justicia en el caso de las mujeres muertas en Ciudad Juárez?)

La barbarie mexicana, que ha sido condenada en muchos otros países, también se muestra en los escarceos judiciales con los que la Suprema, Corta de Justicia, pretende acercarse al caso Oaxaca. Mediante un informe de magistrados, y un dictamen que a partir de él redactará el ministro Mariano Azuela, el Poder Judicial federal tratará de torear el fondo del asunto, es decir, si hubo violaciones graves a los derechos humanos y responsabilidad de altos funcionarios. Tal como ha quedado plenamente comprobado, en los años de la represión desatada por Ulises Ruiz hubo allanamientos de morada, privación ilegal de la libertad, torturas, golpizas, asesinatos y acciones concertadas de policías y militares que cual brigadas de la muerte actuaron contra dirigentes y simpatizantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la famosa APPO. Pero esa realidad palmaria, demostrada, evidente, no es sino pretexto para que los jurisperitos federales ensayen formas de evasión y entre palabrería legaloide escurran el bulto.