6/12/10

Mallorca Inca Manwoz

Y Manu Chao pasó por Mallorca

El artista ofreció un concierto para los agricultores ecológicos

e inauguró una exposición junto a Wozniak

Por Alberto D. Fraile Oliver
Nos quedamos atónitos cuando Manu Chao apareció, cogió la guitarra y tocó… La persona que tenía a mi lado me pidió que le pellizcara para confirmar que no era un sueño. Fue un concierto íntimo y cargado de emoción. No había más de 100 personas, la mayoría agricultores ecológicos de Mallorca, artesanos, algunos cocineros. Era la reunión anual de la Xarxa de Comunitats del Aliment de Slow Food en Balears que tradicionalmente se celebra en Sa Pedrissa, la casa de Guillem Ferrer, ex diseñador de zapatos y activista.

En la camiseta rojo sangre que lucía el autor de Clandestino podía leerse « Legalize Arizona ». A la luz de las velas tocó una selección de canciones en gallego, portugués, castellano, inglés, francés… el concierto, como el artista, fue un collage mestizo y políglota. Un regalo para los maltratados agricultores de Balears, una especie en vías de extinción a la que Manu Chao quiso homenajear. Fue una fiesta histórica que unió la música, la tierra y los payeses.

Al público se le hizo un nudo en la garganta cuando tocó « El himno del nordeste », una canción que los campesinos de Brasil entonan cuando, a causa de las sequías, se ven obligados a emigrar buscando el agua. Un tema que María, su pareja brasileña, tarareaba con los ojos brillantes entre el público.

Sonaron algunas canciones y nadie movía un músculo. Costó un poco romper el hielo. Probablemente porque los asistentes no se lo terminaban de creer. Era como cuando tienes en la mesa un plato bello y no te atreves a comértelo porque da pena estropearlo. Pero llegó la « Vacaloca » con su ritmo terminal y se desató la fiesta. La rumba invadió la sala y todo el mundo se puso a bailar. Cocineros y payeses movieron el esqueleto al son de « Volando voy », « Mi vida », « Te quiero más que a mis zapatos viejos »… Saboreamos la receta de Manu hasta el final y mojamos pan en la salsa.

En la recta final del concierto se sumó el guitarrista mallorquín Jordi Tugores que acompañó a Chao con un laúd. Ambos músicos repitieron un par de días después en un concierto muy especial con un público muy selecto: los niños de la Ecoescola Sa Llavor de Mancor. Un lugar que le encantó a Manu Chao. Al acabar de tocar dijo, « si volviese a ser niño querría ir a esta escuela ».

Nadie se quedó con hambre. La cena previa, organizada por María Solivellas y Laura Buadas de Slow Food, fue una fiesta gastronómica local. Todos los asistentes trajeron productos de su cosecha o platos cocinados por ellos mismos. El vino, la sobrasada, la ensaimada, la llampuga, el brossat, (y un sorprendente gazpacho de sandía)… demostraron que la ecogastronomía se abre paso en Mallorca al ritmo del mestizaje.

No es la primera vez que Manu Chao visita Mallorca. Todavía se recuerda el concierto que ofreció el fatídico 11 de septiembre de 2001, una noche catártica.


Manwoz, la música hecha pintura

El cantante aprovechó su visita a Mallorca para inaugurar una exposición de pinturas en Inca. A parte de cantante, Manu Chao tiene una faceta de pintor que desarrolla junto al artista francés de origen polaco Wozniak: juntos forman el tandem Manwoz. Un interesante matrimonio artístico que les permite crear y divertirse. Sus cuadros son a la pintura lo que las canciones de Manu son a la música.

Las obras son muy coloridas. Hechas con el estilo naïf característico de Wozniak y la implicación política de Manu. Reflejan un recorrido por las heridas de la exclusión abiertas en el planeta. Hay unas obras que recogen el drama de los ahogados de Gibraltar. Retrata la tragedia de los africanos que tratan de cruzar el Estrecho y se encuentran con la muerte. Otra sección esta dedicada a los Saharauis. Un tema de triste actualidad debido a la represión llevada a cabo recientemente por las Fuerzas de Seguridad marroquíes sobre los campamentos saharauis. También hay un hueco para sus amigos de La Colifata, la radio que se emite desde un hospital psiquiátrico argentino. Según confiesa el cantante, trabajar con ellos « ha sido una lección de vida ».

Hay una obra titulada Primavera que retrata el eterno renacimiento y ha sido inspirada en Mallorca. Están elaborando algunas obras más en Mallorca, sobre los payeses y el mundo rural, que serán incorporadas a la exposición.

Cuba también tiene su espacio. « Me remueve cómo la prensa europea habla de Cuba », confiesa Chao. « Cuba no es el paraíso y tiene muchos defectos pero hay que compararlo con países de su entorno. El horror no está en Cuba, el horror está en Haití, cuyo gobierno está apoyado por EE.UU. y Europa, sin embargo la presa carga contra Cuba. Yo no soy castrista pero tengo corazón y ojos. »

Barcelona, la ciudad en la que ha vivido durante 10 años, también se ha ganado su lugar en la exposición. « Fue un lugar interesante, -cuenta con melancolía-. Era un lugar que se prestaba a la bohemia creativa. Hoy la fuerza creativa de Barcelona se va porque los artistas no pueden aguantar el nivel económico elitista de la ciudad. Toda la peña se va a Berlín porque se puede hacer arte sin tener que venderse. »

Cómo no, Chiapas y el EZLN del subcomandante Marcos también están presentes. Otros temas recogidos son la tragedia del Prestige en Galicia, el drama de Jalisco en México, los suburbios de Francia….
Esta es la cuarta vez que se expone. Solo había podido ser vista antes en Barcelona, Perpinyan y México.

Más información:

La exposición puede verse hasta final de año en el Museu del Calçat d’Inca. C/ General Luque, s/n Inca

* Próximamente (15/12/10) Manu Chao ofrecerá un concierto en el Teatro de Lloseta