7/03/09

Manu Chao | Club Ciudad

El show de Manu Chao fue una usina de baile y adrenalina


tocó ante 30 mil personas en club ciudad

Diego Mancusi

07.03.2009

« Aquí no pegamos los ojos », advierte en cada bache el locutor que acompaña a Manu Chao con su voz sampleada desde la época de Próxima estación: esperanza. Y no miente: la Radio Bemba jamás se queda sin pilas, es una usina inagotable de baile, bronces, consignas políticas, percusión, adrenalina, carnaval y carisma. Alrededor de 30 mil personas se acercaron al Club Ciudad el jueves para asistir a lo que más que un recital es un fenómeno que no sólo arenga desde el movimiento, sino que también satisface toda ansia de militancia discursiva.

Poco se ve de aquel trovador viajero e intimista de Clandestino cuando Chao toca en vivo: sobre el escenario, la banda es una tromba ragga-punky-party-rebelde que sólo se da un respiro en temas amables como « Bienvenida a Tijuana », « El vacaloca » o « Me gustas tú », pero que incluso siente la pulsión de convertir a éstos en estallidos furibundos, interrumpiendo de golpe el dulce pulso jamaiquino para marcar cuatro y salir disparados nuevamente. El público, en tanto, responde haciendo algo que en los conciertos de rock ya no se hace: bailando con entusiasmo, en trance, como si de por medio hubiera algún vínculo místico más que un artista, sus canciones y su audiencia.

El clima es el de un gran carnaval en el que nadie se quiere ir a casa. Manu seguro que no, ni tampoco sus compañeros de banda (Gambeat aportando garra desde el bajo, Madjid Fahem derrochando versatilidad en la guitarra, y Garbancito echándole nafta a todo con su percusión animal), ni mucho menos el público: casi tres horas duró la fiesta y nadie parecía demasiado contrariado. Fuera de la celebración punky, apenas un bloque de guitarra con cuerdas de nylon promediando el show (con « Clandestino », « Desaparecido » y « Minha galera » y la españolísima « Lo peor de la rumba ») y los mencionados oasis reggae. El resto, a todo palo y palo.

Con miembros de La Colifata como aliados para « desmanicomializar el mundo » y para pedirle a Bush que « por favor nos devuelva la primavera », Manu rebosa de las buenas intenciones que tan bien caen en el ambiente del zapatismo en zapatillas: los glaciares, los desaparecidos, los refugiados… Como buen ciudadano del mundo, se hace cargo del dolor global, lo exhibe y reclama respuestas, más desde la bandera y la arenga que desde las canciones. Así, entre dreadlocks y bambula, entre remeras de The Clash y pantalones a rayas, entre ska, reggae, rumba y rock virulento, la Radio Bemba sigue y sigue, y nadie se baja, esperando (que nunca llegue) la última rola.

MUSICA: MANU CHAO CONMOVIO A UNAS 30.000 PERSONAS

El viejo romance sigue intacto

El ex Mano Negro volvió a emocionar.

Durante un largo concierto en el que paseó por « La Radiolina »

y por clásicos, invitó a varios integrantes de La Colifata.

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ENERGIA CON SU ESTILO AGITADOR, EL FRANCO-ESPAÑOL TUVO TIEMPO DE HACER ALGUNOS HITS DE LA EPOCA DE MANO NEGRA. HOY Y MAÑANA SE PRESENTA EN EL LUNA PARK. CON ENTRADAS AGOTADAS.

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Manu Chao es como un pintor lanzando trazos en forma de melodías en vivo. Su concierto del jueves en el Club Ciudad de Buenos Aires, al igual que sus shows en Córdoba y Mendoza -14 y 7 mil personas respectivamente-, fue un collage de canciones. Esa es su marca: estribillos, melodías y sonidos puestos al servicio de la emoción del momento. Así, va derramando canciones que se mezclan unas con otras, a veces, de forma imperceptible. Su música genera caos y energía, y eso es lo que fueron a buscar las 30 mil almas que, desde el suelo, se entregaron a su encanto durante más de tres horas.

Desde el comienzo, el escenario fue un disparador: por momentos declama, por momentos sueña, por momentos agita y por momentos canta y baila. Hugo López, uno de los miembros de La Colifata, el colectivo cultural de los internos del Borda, fue el encargado de dar el puntapié inicial de la noche con Soy malo, un tema de su autoría dedicado a « todos los malvados del mundo ». Ovación y camino libre para que el músico franco-español comienzara con El hoyo una recorrida por casi todo el repertorio de La Radiolina, su último disco, sin dejar de lado viejos hits de la época de Mano Negra como Casa Babylon, Monkey o Machine Gun.

Las consignas son claras y una constante a lo largo del show: « No se olviden que a menos de un kilómetro de acá torturaban y mataban gente », dice antes de que empiece a sonar Desaparecido; « Para todos los muertos de la frontera del norte », en la presentación de Welcome to Tijuana; « Mucha policía, mucha especulación », antes de la Rumba de Barcelona. A esto se suman los colores de la bandera Wipala en el fondo del escenario para que los pueblos originarios sientan que están presentes; una pancarta que dice Vida sí, minas no que seguramente vino con él desde Mendoza; una bandera de la independencia gallega; y los locos lindos del Borda regalando poesía y cordura completan el manifiesto político-ambiental.

El « Súper Chango » domina los tiempos y se golpea el pecho con el micrófono siguiendo el ritmo de su corazón. No anda solo, se rodea de músicos que lo potencian. Así, la guitarra española de Madjid Fahem sufre sus punteos de rumba gitana como puñaladas mientras el tipo se ríe de gozo. Y Gambeat, el bajista francés que pareciera haber caído en la misma marmita que Obelix el galo, es el dueño de la fuerza, el ritmo y la arenga.

Explota y descansa la noche. Y así como se agita, también están pensadas las pausas. El Beat, otro de los colifatos, sube y declara antes de Infinita Tristeza : « Esta noche, además de estas almas, desde otro plano, están otros Colifatos, está John Lennon también aquí y hubiera compartido esta idea. Cuando el mundo es una hoguera resulta necesario ir en pos de los sueños ».

Volver, Radio Bemba, Tómbola y Mala vida vuelven a llevar los decibeles al máximo en la despedida. El cierre, con piernas que tiemblan de cansancio, es con Pinochio y la promesa de vuelta. El romance sigue intacto.

Manu Chao en el Club Ciudad

Una verdadera fiesta de tres horas exactas se desató el viernes por la noche en el Club Ciudad de Buenos para reafirmar el amor mutuo entre Manu Chao y el público argentino.

Mucho reggae, rumba y ska que puso a saltar y a bailar a todo el mundo en la primera de las tres presentaciones del músico hispano-francés, y que contó con la magistral colaboración de los integrantes de La Colifata.

« ¡El Manucolifatismo es la revolución! », fue el grito de uno de los integrantes de la radio que nació en el Borda para la ayuda de sus internos. Luego de tal introducción se desató más locura entre las 30 mil personas que no pararon de moverse al ritmo de los clásicos de Manu Chao y su potente banda Radio Bemba.

Se esperaba que el cantante ahonde en su último disco « La Radiolina », pero también transitó toda su carrera artística sin dejar de lado discos como « Clandestino » (1998) y « Próxima estación: Esperanza » (2001) y su prolífica etapa bajo el nombre Mano Negra con éxitos como « Mala vida » o « Bala perdida ».

Las piernas y las espaldas confortablemente cansadas fueron la consecuencia de tres horas de júbilo constante a la par de « El Hoyo », « Casa Babylon », « La Primavera » (y una dedicación a Bush), « Me gustas tú », « Desaparecido », « Bongo Bong » y la marodoniana « La vida tómbola ». Apenas hubo pocos lapsos para descansar y tomar aire cuando sonaron « Bienvenida a Tijuana », « Día Luna, día pena » y « Si me das a elegir ». Sin embargo, la adrenalina de los de arriba del escenario se trasladaba fugazmente hacia sus seguidores que la devolvían de la misma forma. A tal punto que transcurridas las tres horas, Manu no parecía querer dar por finalizado el espectáculo.

Un párrafo aparte merecen los que conforman La Colifata, que con poesías hacia la Luna o con dedicatorias a los Estados Unidos y con el respeto y admiración que le tienen a Manu se ganaron los aplausos y ovaciones de la audiencia.

Las próximas funciones en el mítico estadio de Bouchard y Corrientes tendrán como particularidad la transmisión en directo por el sitio de internet de La Colifata, y obviamente el atractivo sonoro del cantante y compañía para desplegar una nueva fiesta musical.


Manu Chao en el Club Ciudad

Casi cuatro años pasaban desde aquellos memorables shows en All Boys que diera Manu Chao con su Radio Bemba en Buenos Aires. 13 años habían pasado desde que Mano Negra tocara para un Obras a medio llenar. Ayer, más de 3 horas de pura intensidad se vivieron bajo un cielo estrellado en el Club Ciudad.

Poco después de las 21.30hs y tras el show de los Umbanda, miles de vinchas de colores y pantalones a rayas aplaudían a Manu y Radio Bemba que subían a escena. En un cuasi continuo hasta pasada la medianoche, nunca más atinada su propia frase que se repetiría una y otra vez: « la maquina se esfuerza » para describir la potencia de esta banda, que aunque pasan los años, no decae (inclusive se parece acrecentar!).

Como es costumbre, el recital repasó los clásicos de la etapa solista de este ícono, sobre todo los discos « Clandestino », « Próxima Estación: Esperanza », y el más reciente « La Radiolina ». Nunca faltan los explosivos hitazos de su anterior banda, Mano Negra, de la que Radio Bemba conserva orgullosos integrantes, como el caso de Garbancito, responsable de las implacables percusiones tribales. Toda la banda sonó ajustadísima y desbordante de carisma, como el caso de Majdi (guitarras), arengador nato.

Los recitales de Manu Chao y Radio Bemba SoundSystem cumplen siempre inamovibles premisas: son siempre una gran fiesta, son siempre pura energía y comunión, siempre intensos, siempre se va uno lleno de vida, y eso fue lo que se vivió ayer. Como es también costumbre, los amigos de La Colifata se sumaron con sus poesías, canciones y aclamaciones anti USA, con el claro apoyo de los presentes. El franco-español estuvo ya por el interior del país, en Mendoza y Córdoba (en el marco del Cosquin Rock) y aun le quedan dos conciertos porteños con entradas agotadísimas.

Como siempre asegura Manu en sus recitales « Y volver, volver, volver… », aquí en Buenos Aires es siempre bienvenido y esperado. Próxima estación: Luna Park.

PD: Atención! (o « Atento, Atento ») podés escuchar el recital en vivo este sábado en www.lacolifata.org!

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PICS BY: Sebastián Klein – El Farolito Discos