29/10/10

Manu Chao, Concierto para cien


Música

El cantautor encandiló a los payeses que el miércoles acudieron a la cena de compañerismo de Slow Food Balears en Mancor de la Vall. ´El ritmo terminal de la Vacaloca´ los puso a todos en pie

Manu Chao, a la luz de las velas, en el inicio de su actuación en Sa Pedrissa, en Mancor de la Vall.

Manu Chao, a la luz de las velas, en el inicio de su actuación en Sa Pedrissa, en Mancor de la Vall.

G. RODAS. PALMA.

« Pequeño, ecológico y bello ». Tres adjetivos que resumen la filosofía del movimiento internacional que también desde Balears trabaja para evitar la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales, y que sirven igualmente para referirse a Manu Chao, el cantautor que en la madrugada del jueves brindó su música al centenar de payeses, ganaderos, pescadores, panaderos y cocineros asistentes a la cena-fiesta que por tercer año consecutivo celebró la Xarxa de Comunitats de l´Aliment de Slow Food Illes Balears en Mancor.
Una década después, el músico francés de familia vasca y gallega volvió a empuñar una guitarra en tierras mallorquinas. Si en 2001 cantó para olvidar un día de sangre y pánico, el del 11-S, en esta ocasión lo hizo para abrazar a la tierra y el mar, « de las que tenemos tanto que aprender », recordó el anfitrión, el diseñador de zapatos y activista medioambiental Guillem Ferrer. La actuación de Manu Chao puso la guinda a la fiesta, un recital íntimo y sincero, bailado y sentido, que se prolongó hasta bien entrada la madrugada y que sació a todos, incluso a sus seguidores más exigentes.
La velada se desarrolló en Sa Pedrissa, en lo alto de Mancor, un acto de celebración « con todos los que aman la tierra » que arrancó con un breve discurso de Ferrer, quien apostó por el « conocimiento, sabiduría y sabor » que atesoran los productores y consumidores de Slow Food, cuya receta se nutre de la biodiversidad agroalimentaria, rechazando la macdonalización de las comidas. También hubo palabras, todas positivas, para Terra Madre, foro de debate que conecta a campesinos y cocineros de 150 países cada dos años en Turín y de la que forma parte la Xarxa de Comunitats de l´Aliment.
Convencidos de que « comer es un acto agrícola » -palabra del poeta campesino Wendell Berry-, quienes abogan por una nueva gastronomía se entregaron al mantel. Se degustaron productos de todo tipo, desde quesos y llampuga, hasta sobrasada, miel y mermelada, todo procedente del huerto, un espacio que los Slow Food conciben como un taller.
Y para digerir lo consumido, música. Primero de xeremia, la que hizo sonar el médico Carles Amengual; luego, de denuncia, la del escritor y rockero Carlos Garrido; y finalmente, de esperanza, amor, guetos e inmigración, la de Manu Chao, el hijo del periodista, el incansable viajero, bandera de los silenciados. « Legalize Arizona », podía leerse en su camiseta, roja, como el mensaje de sus canciones, recibidas con aplausos y degustadas con bailes por los privilegiados espectadores, que casi podían tocar y hablar con una estrella del mestizaje que llena estadios en todo el mundo. En castellano, gallego y portugués, el políglota Chao conquistó el salón de Sa Pedrissa con su guitarra española amplificada. Su popurrí, de más de tres horas, alcanzó el cénit con el ritmo terminal del Vacaloca, la versión del Volando voy, Mi vida y El himno del nordeste, un tema que los campesinos de Brasil entonan cuando, a causa de las sequías, se ven obligados a emigrar.


CONCIERTO | Tercera Cena de Comunidades del Alimento

Manu Chao rinde tributo a los payeses mallorquines

Manu Chao durante el concierto en Sa Pedrissa | Slow Food


Manu Chao durante el concierto en Sa Pedrissa | Slow Food

  • El cantautor ofreció un popurrí de más de tres horas
  • El evento, organizado por Slow Food, apoya la agricultura ecológica

Enrique Fueris | Mancor de la Vall

Actualizado viernes 29/10/2010 14:33 horas

« Me parece que el que está picando sobrasada es Manu Chao ». Pues sí, era él. Ahí estaba, en la finca de Mancor de la Vall, un pequeño pueblo de Mallorca. El cantautor francés Manu Chao fue la sorpresa de la Tercera Cena de Comunidades del Alimento con más de un centenar de productores ecológicos de la Isla como invitados. El cantautor francés lleva unos días por la Isla apoyando la campaña de la bolsa solidaria de Camper y fue el invitado sorpresa d ela noche.

Hacía una década que el artista no tocaba en Mallorca, desde 2001, tras los atentados del 11-S. Esta vez su música a y sus letras estuvieron dedicadas a la tierra y a la payesía mallorquina.

Un popurrí de más de tres horas que finalizó con bailes y palmas al ritmo de los más conocidos temas Mano Negra que llenaron el salón de Sa Pedrissa tan solo con su voz y una guitarra.

Y es que la causa de Slow Food toca muy de cerca a este cantautor comprometido con la naturaleza. Desde que se instaurara en 2006 en las Islas, la delegación balear de Slow Food no ha parado de desarrollar colaboraciones con los payeses isleños, como el proyecto para rescatar la tradición de enfilar pebre bord o el de recuperación de los frutos locales. Todo enfocado según la manera de entender la alimentación que motivó la fundación del movimiento en Italia, allá por finales de los 80, y enmarcado en el proyecto global Terra Madre, el cual pretende difundir los saberes ancestrales que hablan de una concepción más natural y saludable de la gastronomía.

Biel Torrens, presidente de la organización agraria Unió de Pagesos y uno de los fundadores de Slow Food en Baleares se muestra contento de cómo está creciendo la criatura. « La comunicación con los payeses ha sido permanente desde el nacimiento de la iniciativa », observa Torrens para explicar que gran parte de la culpa de que se haya logrado calar entre la gente del gremio recae en la mera esencia del movimiento: « Es un reencuentro con la tierra que da importancia a ésta y a los payeses ».

Según Torrens, se ha cosechado « un éxito muy importante » que cobra mayor relevancia al haberse producido « sin ayudas ni subvenciones institucionales de ningún tipo ».