2/12/07

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espectáculos

manu chao

La inspiración es algo glorioso

Entiende a quienes lo acusan de repetirse siempre. Insiste en reivindicar a América latina y asegura que en Venezuela vio « avances espectaculares », pero no quiere hablar de Cristina.

Por Christian Mercado

EUROPA.

El cantante franco español vino para promocionar La Radiolina, su último trabajo, y afirmó que en el Viejo Continente hay miedo a perder las ventajas.

Pareciera como si las cuerdas de su guitarra fueran a cortarse por la fuerza con la que Manu Chao las rasga, con la pasión que le pone a la versión en tiempo de rumba de Clandestino. Suda como un beduino arriba de un improvisado y reducido escenario, en una casi informal reunión para promocionar La Radiolina, su último trabajo. Hacía dos años que no venía a la Argentina, y no se anima a analizar esta nueva etapa kirchnerista. « Sería muy superficial y prejuiciosa mi respuesta », se excusa. Pero, residente de Barcelona, nunca deja de mirar para este lado del océano. « Si comparamos lo que está pasando en Sudamérica con lo que pasa en Europa, evidentemente hay más esperanza. Allá hay miedo de perder las ventajas, se es más reaccionario, parece como más vieja; aquí hay una abertura. Igual no creo que se pueda generalizar, porque hay políticas y culturas diferentes. Donde vi los avances más espectaculares es en Venezuela. Me impresionó lo que pasa ahí. Conocí Caracas en la época de Mano Negra, y regresé el año pasado, y no hay dudas de que hubo cambios. Algo está pasando. A dónde va, no se sabe, es un proceso que se está inventando día tras día… Los chavos tienen una ilusión tan grande que te contagia. Que quede claro que yo no soy chavista, y no soy parte de ningún partido », sostiene.

-Pero digamos que creés en él.

-Veo que hay confianza. Digamos que el personaje mediático que es Chávez no deja que se hable de lo que está pasando ahí. Yo estoy enfadado con el mainstream periodístico de Europa, porque no dicen la verdad, manipulan la información periodística. En Bolivia el proceso es súper interesante también. La última vez que la visité, el Evo (Morales) acababa de llegar, estaba todo en pañales. Espero que vaya para adelante, porque es un país que llevo en el alma…

Chao, un eterno trovador trotamundos, sabe lo escuchada que es su voz para una generación. Repite que nunca presentará un disco en vivo, que prefiere sorprender, tal como lo hizo en el show que ofrecieron Los Piojos el lunes pasado. « Nos conocimos en el ’91, y volver a encontrarnos ahora es muy bonito de la vida. Hicimos unas trayectorias muy potentes. » Su infaltable boina y su mochila llena de ideas y canciones lo acompañan a todos lados. « Mi influencia a la hora de crear es el entorno. En la época de Clandestino, yo no estaba rodeado ni de mi banda ni de amplificadores. Era más bien mochila y guitarra callejera, grabando en la cocina de un colega… Hay gente que dice que me repito siempre, y yo entiendo las críticas. Con los años, cambié muchísimas cosas en mi manera de trabajar. Tener el estudio en la mochila y poder grabar inmediatamente, en caliente, cuando llega la inspiración, para mí es algo glorioso », revela.

Manu tendrá otro encuentro con la gente de La Colifata, a quien conoce desde hace seis años. « Fue a través de mi amigo argentino Carlos Arondo, que pasó años recopilando material de La Colifata. Lo primero que hicimos fue ese disco para ayudar a los músicos de calle de Barcelona, a quienes la policía les quita los instrumentos, las herramientas para ganarse la vida dignamente. Los colifatos estuvieron muy bien. Y la última vez fue cuando vine a grabar con Emir (Kusturica) y Diego (Maradona). La idea es volver a grabar juntos, sacar un audio, un nuevo viaje colifato », afirma el artista franco español, que ahora se cuida más. « En una vida alocada como la que tengo yo, hay que encontrar técnicas de relajamiento. Eso se aprende con el tiempo, y estoy en el caminito. Meto la gasolina que mi máquina necesita. »

Santa Maradona y Kusturica

Manu recuerda que la primera vez que vio a Maradona se fijó en su altura: no era más alto que él. « Fue un encuentro emocionante a nivel humano, y pasar un día con él… fue súper taquicárdico. No es fácil ser Diego Maradona, con tanta presión. Yo estoy acostumbrado a cierta presión, pero la de él está multiplicada por mil. Me pregunté cuál sería mi reacción en su lugar y ahí nació el tema La vida tómbola. Kusturica quería poner el tema Santa Maradona en su película sobre él, y no quería saber nada con otro tema. En la Cumbre de las Américas, de 2005, se la canté camino a Mar del Plata, a las seis de la mañana y luego de una borrachera feliz. Le gustó mucho, aunque estaba desesperado porque había desaparecido el Diego. »