3/08/08

Ramón Chao – Rexina Vega

Cardume, novela de Rexina Vega, en gallego

Edicións Xerais, Vigo, 2007

Sabido es que en 1936 la guerra no llegó a Galicia; hubo represión: Tras el asesinato por por sus compañeros del capitan general militar de A Coruña Pita da Veiga se abrió a las bandas fascistas la veda de comunistas, socialistas, masones, maestros y de todo dios que no comulgara la hostia o con la escasez de ideas de los alzados. La gente de mi edad recuerda historias de paseíllos en la Costa da Sal, de cuerpos tirados por las cunetas de Cospeito, de familiares echados al monte de San Simón; otros, más jóvenes, como Rexina Vega, lo saben por sus padres y abuelos. En Cardume (bandada de peces), la escritora se impone la tarea de recoger la memoria familiar de modo bien distinto al expediente común de la forma novelada.

Escribimos para cambiar nuestra existencia - decía Michel Butor-. Queda por saber si la novela es un buen instrumento para lograrlo. Entre las numerosas tendencias literarias de este principio de siglo, Rexina Vega eligió su vía: el pasado transcendido por la sombra de los recuerdos; la nostalgia de una estación que pasa, de los años que corren constituyen fuentes de iluminaciones incesantes y reverdecidas. Diríamos que su manantial proviene de Rafael Dieste y de Alvaro Cunqueiro. Del primero hurta un lenguaje sencillo, matizado entre lo popular y lo erudito, impregnado de ternura y vivencias: As herbas medraban nas regañas das lousas con teimosía. Cada ano achegábamonos ao cimeterio por ver de poñer orde no mármore esnacado.

Cada noviembre, nieta y abuela acudían al camposanto con productos de limpieza; la expedición se convertía en aventura para el personaje femenino, que habla en primera persona. Una vez fregado el panteón rescata en ese mismo lugar la imagen de su abuela, joven y hermosa, arrojando una lluvia de claveles rojos a la par que grita « !Viva a República! »

A partir de este tema e imagen principales, el relato de Rexina Vega se va desarrollando como una sonata. Después de esta visita al cementerio, que le contaban sus abuelos, pasamos a una modulación superior: la lenta agonía de éstos y reminiscencias de sus memorias, con la guerra civil y la ciudad de Vigo de trasfondo.

Rexina Vega despliega una contemplación íntima, guiada por una sensibilidad exquisita, lo que aporta al relato sutileza de tono y de escritura: « Era longo o corredor da nosa casa. Eu e a miña irmá durmíamos xuntas no primeiros dos cuartos. Alá no fondo, logo de sortear as pantasmas das sombras e dos ruídos, atopaba por fin a cama enorme dos meus avós, un acougo seguro ».

Con ojos de adulta, Rexina recorre una larga historia de la saga familiar. Tension entre memoria y olvido, nostalgia, rabia contenida para describir una realidad que la Historia trasmitió engañosa, su estilo melancólico, de gran fortuna sintáctica -por ahí anda Cunqueiro – tiende a la concisión, casi a la «escritura blanca » característica de la literatura de la segunda mitad del siglo XX : Al término, Cardume concluye en el tema inicial del cementerio para evocar el destino de los personajes: allí yacen todos, excepto Fasito, holgazán que vivió de las rentas y reposa, desarticulado, en un osario de Nueva York.

Neste cemiterio que visitaba aterrada nas tardes da miña infancia repousan os restos de todos os que convoquéi nesta novela, agás Fasito, que ficou definitivamente desarraigado nun osario público da urbe neoioquina.

Ramón Chao