2/12/07

Terra | Música


Manu Chao: « Me cuesta decir que no »


Buenos Aires, 30 de noviembre de 2007

Entrevista con Terra


El incansable ícono de la nación alterlatina pasó por Buenos Aires y no perdió el tiempo. Trabajó en el futuro disco con los internos del Hospital Borda que hacen Radio Colifata, tocó con Los Piojos y se encontró con Terra para hablar de Maradona y sus múltiples proyectos.

ampliar foto

Manu Chao, el señor de los mil proyectos

Manu Chao está entre nosotros. El cantante, compositor e ícono de origen franco-español llegó a Buenos Aires en una visita que no incluye shows. No, al menos de su banda. Aunque el músico ya se dio el gusto de subir al escenario del Luna Park con Los Piojos y quién sabe qué otra sorpresa ofrecerá antes de su partida. Los encuentros casuales son casi un modus operandi en el día a día de Manu Chao. Pero el motor original de esta visita es juntarse una vez más con los pacientes del Hospital Borda que hacen la radio La Colifata. El plan es registrar un disco que recaude fondos para que el proyecto de la radio alcance una regularidad que por el momento le resulta esquiva. La participación de Manu Chao en el show de Los Piojos subraya una alianza cada vez más profunda. « Nos conocimos en los suburbios de Paris allá por la época de Mano Negra. Justo donde ahora estallan los disturbios. Es increíble que los gobiernos no entiendan la rabia y desesperación de los jóvenes. En los suburbios no hay política: es todo explosión social« , explica casi a la pasada. El vínculo con Los Piojos hizo que La Radiolina, el flamante disco de Manu Chao, haya sido editado por el Farolito Discos, el sello independiente de Andrés Ciro y compañía. Para Chao esta unión de esfuerzos resulta particularmente útil, sobre todo porque en el 2002 renunció al sello Virgin por « problemas gremiales ». Con la excusa de charlar sobre La Radiolina, Terra tuvo su encuentro con Manu Chao y una oportunidad única de repasar historias de noche, pasión, desangelados y no tanto. - En primera instancia sorprende que llegues a Buenos Aires, pero no traigas a tu banda para tocar. ¿Por qué se dieron las cosas así?

- Me aprovecho de un huequito que tengo porque el Magic, nuestro guitarrista, va a ser papá en estos días. Entonces hemos parado la banda un mes y medio o dos para que él pueda estar tranquilo. Hasta febrero no nos vamos de gira. Con este tiempo libre, decidí venir a Argentina para hacer algunas entrevistas y juntarme a grabar con mis amigos de la Colifata.-¿Cómo marcha el proyecto de grabar con los internos del Borda que hacen radio La Colifata?

- Es un proceso permanente. La idea es preparar un pequeño CD, no sabemos « ni cómo ni cua ». Lo importante es que estamos en eso. Esta vez me puedo quedar un tiempito con ellos, así que quiero aprovecharlo. Idea precisa de lo que vamos a hacer no tenemos. Hugo, por ejemplo, es un compositor e intérprete de gran talento. Yo me saco el sombrero ante él. El disco tendrá cosas de Hugo, tertulias musicalizadas por mí, a lo mejor canto algo… No sé. Es un proceso muy abierto. A lo mejor el disco se llama Tertulias sobre el mundo.- ¿Cuándo fuiste al Borda fue la primera vez que entrabas a un hospital pisquiátrico?

- Mi abuelo murió en uno. Con mi madre íbamos a visitarlo. Yo tendría 29 años. Mi madre iba a menudo, pero yo siempre estaba girando. La primera vez que fui con ella, me dio cierta aprensión. Ver a mi abuelo ahí… Pero salí lleno de fuerza. Hay algo difícil de explicar… Por una parte es muy duro. Estás encerrado físicamente y encerrado también con las pildoritas. Pero la gente que estaba con mi abuelo en el patio… me impresionaba esa libertad, ese respeto por el otro. Cada uno estaba en su propia locura, con su propio rollo, pero no se metía con el otro. Eso afuera no existe. Mi mamá se encariñó tanto con los internos que los siguió yendo a visitar después de que mi abuelo murió.- Imagino que el Borda debe estar bastante más pauperizado que el psiquiátrico de tu abuelo. ¿Eso te impactó?

- Son otras condiciones económicas. El Borda no es ningún hotel, que va. Las infraestructuras evidentemente son muy diferentes. Es impactante. Por eso también el proyecto. La idea es financiar la radio de alguna manera. No es fácil para la gente que trabaja en la Colifata. Nos gustaría que el proyecto consigan cierta estabilidad. No que la radio salga un mes sí y otro no. La idea del CD es que entre dinero para ellos. Lo bonito es que no sería una ayuda, sino un empujón para que la gente valore su arte. Es lo más sano.

Sebastián Feijoo

Diego Maradona, según Manu Chao


- Te tomaste bastante tiempo para grabar La Radiolina. Si contamos desde Próxima estación esperanza, pasaron seis años. ¿Por qué tanto?

- Lo que me llevó a tardar tanto es que me cuesta decir no. Sobre todo a la noche (risas). Me puede la noche y me metí en muchos proyectos. Las giras con Radio Bemba me llevaron por todo el mundo, y eso lleva tiempo. También produje a Amadou et Mariam. Y edité Sibérie m’ était conté, que es un libro con música y palabras en francés. Así se fueron los 6 años. - El libro/disco no fue editado en la Argentina, pero algunos nos la pudimos arreglar para escuchar la música. ¿Cómo surgió la idea de un trabajo de esas características?

- Fue una aventura única. Tuvimos que montar una editorial, buscar un lugar donde imprimir, elegir el papel. Básicamente nos metimos en otro oficio: sacar un libro. La idea surgió a partir que conocí a « el Wozniak » (un dibujante de origen polaco). Inmenso encuentro ese. Poco después de sacarlo mi manager murió. Así que decidimos dejarlo así, habíamos perdido una de las tres patas del proyecto y no tuvimos más fuerzas para seguir. Recién ahora terminamos el duelo. Uno de mis planes es relanzarlo el año que viene con algunas modificaciones, me gustaría hacer la música más corta. La gente me lo pide así que la idea es que esta vez llegue a todos lados.- Radio Bemba, Radiolina ¿De dónde viene tu fascinación por la radio?

- Pues la verdad que no sé. El vehículo radio siempre me atrajo. Quizás sea una tradición familiar. Mi papá hizo radio toda su vida y mi hermano, que fue trompetista de Mano Negra, empezó hace un tiempo y se siente muy pleno. Pero también me gusta la palabra. Radio remite a algo redondo… y lo redondito me va mucho mejor que lo cuadradito (risas).- En la canción La vida tómbola retomás el tema Maradona. ¿De dónde surgió la devoción de larga data que tenés por Diego?

- Su talento, su recorrido, sus grandes aciertos, sus momentos duros… Diego es un destino increíble. La vida tómbola es una canción más sobre el destino que sobre Diego. ¡Pero que mejor ejemplo que Diego para hablar del destino! « Si yo fuera Maradona », dice la canción. Es una pregunta muy útil. Yo convivo con cierta presión de ser conocido, pero lo de Diego se multiplica por mil. Lo conocí hace dos años y medio en Napoli. Fue un encuentro increíble. Súper humano. Me llegó al alma. Evidentemente no lo conozco mucho, pero me parece una persona que está 100 por ciento en el presente. Y con códigos de barrio que son internacionales. El año pasado con mi guitarrista Magic le cantamos La vida tómbola en la puerta de su casa. Emir Kusturica lo filmó para su película sobre Diego. No sé si va a quedar, pero ojalá que sí.- La Radiolina es el primer disco solista que sacás en forma independiente. ¿Podrías explicar porqué decidiste irte de Virgin?

- Renuncie por razones sindicales. En el 2002 anunciaron que iban a echar a la calle a más de la mitad del personal… Fui a ver al tío responsable y le dije: « ya me puedes contar dentro del carro ». Así de simple.- En la Argentina existe una tradición muy sólida de bandas de rock que son independientes. Pero, en términos generales, esas bandas no logran una llegada potente fuera del país. ¿Cómo haces vos para sostener una carrera internacional con una estructura independiente?

- El problema de toda la vida no es tanto la producción como la distribución. La clave está ahí. Desde siempre. Los canales de distribución y más a nivel mundial son complicaos. El gran cambio es Internet, que está revolucionado todo. En cierto modo esta solucionado algunas cosas y otras no. El soporte físico está muriendo. Entonces parece que la distribución será Internet. Internet abrió millones de caminitos, totalmente free, que nadie nos va a poder quitar. Pero ahora estoy notando que también se trasladan a la red ciertos problemas del mundo físico: el que controla el tubo, controla la distribución. Es una preocupación. No tengo cifras exactas, pero que el 80 por ciento de los downloads mundiales sean iTunes es una gran derrota. - Ya estamos en otra era.

- Los chavales de 14 años viven en otra cultura. El objeto les importa un pepino. Es todo virtual. Yo no juzgo si está bien o mal, es un proceso de la vida. El paso entre el vinilo y el CD también generó mil tertulias. Evidentemente entre el CD y el MP3 hay mucha diferencia en calidad de sonido. Se gana en lo práctico y se pierde en calidad. Pero calculo que en algunos años se podrá tener la misma calidad de audio en los formatos virtuales. No lo perdamos de vista: Internet abre muchas puertas, pero son siempre los mismos los que controlan el gran tubo.

Sebastián Feijoo

De cara al futuro


- Más allá del formato digital, lo que también se está perdiendo es el disco como obra. Tus discos tienen un hilo conductor que une a todas las canciones. Pero a los más chicos sólo le importan canciones sueltas.

- La obra como viaje de 40 o 50 minutos se está terminando. Pero a mi no me planta problema. Puedes conceptualizar dos o tres temitas que duren `15. En las épocas de Los Beatles eran simples, después fue el tiempo de los EP. Ya con el CD los artistas querían aprovechar los 70 minutos y se hacían discos un poco largos. Los chavales ya no escuchan un disco así. ¿Es positivo o negativo? A nivel musical, trabajar sobre módulos de 10 o 15 minutos da más libertad que hacerlo sobre uno de 70. Es mucho más natural darle cohesión a tiempos más cortos. Como artista me gusta. Puede ser el delirio de una noche, tranquilamente. Un delirio de 70 minutos es muy largo y por ende menos fresco.- Hay bandas de rock que se pasan tres años en un estudio para grabar un disco.

- Sí, se ponen muy serios. Mucho sufrimiento en el estudio. Yo me he quitado eso, pero lo pasé en la época de Mano Negra. Trato de ponerme las lentes, mi vestidito de niño y disfrutar. Si no estoy disfrutando en el estudio, si me ataca alguna angustia creativa, hago un stop y me voy a al bar con los amigos. Vamos a ver: para sufrir hay otras cosas. El rock tiene que ser impulso. Intentar construir catedrales no es el mejor camino. Alcancé esta mirada con Clandestino. Grabar un disco es mi terapia. Me ayuda mucho saber que tengo ese rinconcito donde me siento bien. Quizás me paso 15 horas grabando, sin comer y no me doy cuenta porque lo disfruto. Es algo lúdico, de niño que no quiere irse a dormir. Si tengo esa sensación en el estudio, sé que el disco va a estar bien. Aunque no le guste a nadie.- Esta es una época repleta de bandas que vuelven. ¿Se te pasó por la cabeza reunir Mano Negra?

- Sé que a mucha gente le gustaría que vuelva Mano Negra, pero para mi sería mirar para atrás. A nivel de banda, Radio Bemba me da plenitud tanto a nivel musical como humano. Estoy en algo súper bonito. Y cuando estás en algo bonito no miras atrás. No tengo esa nostalgia. Radio Bemba es una banda madura que seguramente se volverá vieja. Es un proceso de la vida. Pero ahora estamos perfecto y hay que aprovecharlo. Ni mirando para atrás, ni « palante »: bien en mi presente.- ¿Estás con alguna otra producción?

- Sí, prácticamente sólo queda la mezcla del disco de la banda de Sam, el hijo de Amadou et Mariam. El proyecto se llama Smod y es hip hop de Bamako. Me hice amigo de él porque pasé mucho tiempo por allá y la costumbre de Mali es acostarse muy temprano porque se levantan a las 5 de la mañana. Prácticamente solo viven con al luz del día. Pero yo no me podía dormir, así que me reuní con Sam y sus amigos. Así salió el disco con la pandilla hip hop. En febrero lo voy a mezclar. No hay contrato ni nada, solo palabra de honor. El año que viene me daría por conforme si sale el disco de Smod, el de la Colifata y la reedición de Sibérie m’Était Conté.

Sebastián Feijoo